Cuatro cosas que cambiarán tu empresa.
El operador escribe al número de la empresa y el sistema arma el registro que corresponde. Habla con una nota de voz, manda una foto o comparte su ubicación — el sistema transcribe, clasifica y lo deja colgado del equipo correcto.
Cada empresa declara sus propios flujos: qué pasos tiene una aprobación, quiénes pueden resolver cada paso y qué datos hay que dejar al decidir. Desde ahí, cada documento nuevo arranca su ronda sin que nadie la empuje.
Las decisiones no se editan ni se borran. Solo se pueden contradecir con una decisión posterior, y toda la ronda —rechazo, corrección, reenvío, aprobación— queda en una sola línea de tiempo.
Uniflow no impone el vocabulario de un rubro. Cada empresa define cómo se llaman sus activos, cómo se agrupan, qué datos guarda de cada uno y por qué estados pasan. Lo configura un administrador de la empresa, desde la plataforma, sin pedirnos nada.
Cada activo guarda su propia memoria: los casos que tuvo, las órdenes de trabajo que se ejecutaron, los cambios de estado con quién los hizo y cuándo, y hasta el historial de un campo puntual.
Lo dejamos andando en un día, con tu gente reportando desde el WhatsApp que ya usa.
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